Y en estas cuatro cosas -creencia en los espíritus, ignorancia de las causas segundas, devoción a lo que suscita el temor de los hombres y el tomar como presagio lo que es casual- consiste la semilla natural de la religión.
Los críticos no me empiezan a tomar en serio hasta que Paco de Lucía hace unas declaraciones sobre mí, ¡qué pasa! ¿Tengo que estar siempre demostrando que la tengo muy grande?