El jurado tiene el derecho de determinar tanto la ley como los hechos.
Ese es el gran problema argentino: es el de la Inteligencia que no quiere entender que son las condiciones locales las que deben determinar el pensamiento político y económico.
Lo extraordinario del virus del tifus, como del resto de los virus, es su increíble insignificancia; los ojos no pueden verlo, pero él puede detener el curso de la vida, decidir el destino del hombre, y hacer pedazos, si lo desea, una familia.
El jurado está compuesto por doce personas elegidas para decidir quien tiene el mejor abogado.