Bueno...que les puedo decir... estoy aquí de milagro. Han pasado muchas cosas desde diciembre para acá. Querido diario... (risas) Bueno, ustedes ven lo que está en mis manos, es una maraquita en forma de huevo. Y por una cosa así, me salió uno más grande aquí (señalándose su barriga). Menos mal que no fue un huevo chimbo
Él no quería ir al médico. No noto nada. No me duele nada. Y entretanto los ganglios linfáticos ya tenían el tamaño de un huevo de gallina. Le metí a la fuerza en un coche y lo llevé a la clínica. Lo mandaron al oncólogo. Un médico lo examinó, llamó a otro. Mira, otro de Chernóbil. Y ya no lo dejaron marchar.