La posición del hacendado respecto de los peones, es enteramente igual a la que guardaba el señor feudal, el barón o el conde de la Edad Media, respecto de sus siervos y vasallos
Por lo demás, el Dios que todo lo ve, el Dueño de los espíritus y señor de toda carne, el que escogió al señor Jesucristo y a nosotros por Él para pueblo peculiar suyo, conceda a toda alma que invoca su magnífico y santo nombre, fe, amor, paz, paciencia, longanimidad.
El señor es un producto del siervo. Si la sumisión llegara a cesar, ello sería el fin de la dominación.