Mas para que ahora no se ría usted demasiado de mí, añadiré que sé muy bien que soy un alegre pinzón y que, no teniendo una indigestión o algo por el estilo, no soy propenso a la melancolía.
El hombre es propenso al error y puede engañarse; pero un sable se inclina siempre hacia lo justo.