No debe haber barreras para la libertad de preguntar. No hay sitio para el dogma en la ciencia. El científico es libre y debe ser libre para hacer cualquier pregunta, para dudar de cualquier aseveración, para buscar cualquier evidencia, para corregir cualquier error.
Un científico no sólo tiene la obligación de investigar, sino que también tiene la resposabilidad ética sobre las consecuencias de aquello que produce su ingenio.