Adiós, mi amor querido. gracias por todo lo que me diste, y gracias por cada vez que vuelvas a pensar en mí
Le daría las gracias por sus desvelos, por las reprimendas, por el destello de inquietud que veía en su mirada cuando temía que estuviese cometiendo un error. Le daría las gracias por todo lo que para ella fueron entonces ataduras y limitaciones.