Quienquiera que ponga su mano sobre mí para gobernarme es un usurpador y un tirano y le declaro mi enemigo.
Quien no sabe gobernar es siempre un usurpador
Todo el que aspira a avasallar a sus semejantes, se ve obligado a ser impostor y sanguinario.
Nadie puede ser esclavo y menos de señores, porque amará a uno y odiará al otro; además, fuera de Dios, cualquier otro es un impostor