Cambiar el mundo sin tomar el poder, como su propio nombre indica, implica una necesidad de cambio del mundo. Este cambio debemos hacerlo partiendo de la base de que la lucha por cambiar el mundo no debe ser una lucha centrada en el estado y en la toma de poder del estado. Es fundamental que desarrollemos nuestras propias estructuras, nuestras propias formas de hacer las cosas.
Tienes que vivir para poder seguir alimentándote, para poder seguir escribiendo. Si te quedas en tu casa, difícilmente vas a encontrar inspiración. Tienes que seguir vibrando, tienes que salir a la calle, tienes que ver a la gente, tienes que compartir.
Las buenas intenciones pueden tener valor en un sistema ético; pero en arte, no. No basta tenerlas; se ha de realizar la obra.
Nuestras imperfecciones nos ayudan a tener miedo. Tratar de resolverlas nos ayuda a tener valor