En ella se constató el hecho de que las palabras de amor son siempre agradables a los oídos, independientemente de lo que sienta el corazón. Son como un bálsamo para las almas cerradas.
Todo lo que existe puede concebirse solo, o no puede concebirse solo. No hay término medio, pues las dos proposiciones son contradictorias. Ahora bien, todo lo que podemos concebir solo, sin pensar en algo más, como existiendo independientemente de otra cosa, o sin que la idea que tenemos de ellos represente nada más, es sin duda un ser o una sustancia.