Un maestro zen, a punto de morir, está rodeado de sus discípulos. Éstos le preguntan solemnemente: Maestro, ¿cuáles son tus últimas palabras? Y el maestro responde: ¡¡No quiero morir!!. (Chiste que contó en La Belleza de Pensar, programa televisivo chileno de entrevistas).
¿No se ha admitido con un buen argumento que ni el frío ni el calor existen en el agua, puesto que ésta le parece cálida a una mano y fría a otra?
Oír es ser tocado a distancia. El ritmo está ligado a la vibración. Por eso la música vuelve involuntariamente íntimos unos cuerpos yuxtapuestos.
La pobreza no está solo para entenderla sino también para solucionarla