Pero mucho tiempo atrás había aprendido que cuando se aventuraba en el reino de la fantasía, debía hacerlo sola. era una senda encantada por donde no podía seguirla ni el ser más querido.
era una persona completamente dedicada, centrada (...) Sabía que no era invencible. Conocía sus límites, el peligro y aceptó el riesgo.