Para poder valorar mejor a los demás, es importante primero reflexionar sobre el error de valorarnos a nosotros mismos y en la cualidad de apreciar a otros. Si estimamos a los demás, entonces nosotros y los otros, seremos felices.
Hay que redefinir los criterios que utilizamos para valorar los costes de todo tipo: sociales, medioambientales, humanos, estéticos y culturales, además de económicos.