Yo no veo imposible que en la mitad de la vida se pueda uno dedicar unos años a estudiar otros universos y aplazar luego la fecha de jubilación
No podemos atrasar el reloj ni aminorar nuestra marcha hacia delante y, como ya volamos sin piloto y con instrumentos de control, es incluso demasiado tarde para preguntar dónde vamos.
El amor puede incluso detener la marcha del tiempo.
Ya no soy capaz de detener esta historia, como no puedo detener el transcurso del tiempo. No soy lo suficientemente romántica como para imaginar que la historia misma es quien desea ser contada, pero sí lo suficientemente honesta como para saber que quiero contarla yo.