Pues permitidme que os asegure que muero feliz, porque estoy seguro de que los centenares de obreros a quienes he hablado recordarán mis palabras, y cuando hayamos sido ahorcados ellos harán estallar la bomba
¿Alguna pregunta más? ¡Oh, sí, muchísimas! Dijo Sara. Todas las del mundo. Pero no sé por dónde empezar. Me va a estallar la cabeza. No hay tiempo. Pues mira, no, la cabeza que no te estalle. Y tiempo hay, es lo único que hay.