Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.
Soy un defensor convencido del gobierno local, y lo soy, precisamente, porque soy un socialista revolucionario y, por tanto, enemigo del Estado. EL municipio es el último bastión desde el cual puede oponerse el ciudadano a la firme y creciente invasión del Estado.
La historia nos obliga a pensar mal, por triste experiencia, de la especie humana, cuando nos enseña con qué rigurosa proporción las consideraciones, la honra, los bienes y la felicidad de una clase dependieron siempre de su poder para defenderse e imponerse.
Hay que defenderse de todo lo que somos, pero de tal manera que no lo destruyamos.
No, también hay feas que son brutas. Porque es tonta: Estaba responiendo la pregunta ¿Todas las bonitas son brutas? En ves de rebatir el hecho, lo confirma.
La fraternidad humana y la libertad son los únicos correctivos que hay que oponer a las enfermedades del organismo humano que conducen a lo que se llama crimen.
Repetir, repetir, repetir. La acción en el teatro está hecha para ser repetida, no para alcanzar un objetivo y proseguir más allá. Repetir significa resistir, oponer resistencia al espíritu del tiempo, a sus promesas y amenazas. Sólo después de haber sido repetida y fijada, una partitura puede comenzar a vivir.
Avergüénzate menos de confesar tu ignorancia, que de porfiar en una necia discursión que la haga patente
Esto tiene que ver más con la ética personal, pero obviamente la izquierda tiene una visión mucho más amplia y defensora de los derechos individuales. Mucha gente conservadora en España está a favor de esa ley pero hay que rechazar la hipocresía, que siempre suele estar en los barrios de la derecha.
¿Me achacaríais como delito rechazar a una solterona cuando Vuestra Excelencia se permite soplarnos a todas las jóvenes?
Lo que la humildad no puede exigir de mí es mi sumisión a la arrogancia y a la rudeza de quien me falta el respeto. Lo que la humildad exige de mí, cuando no puedo reaccionar como debería a la afrenta, es enfrentarla con dignidad.
En los penales, los mataba a todos. Me paraba cerca de la pelota para que el arquero no puediera reaccionar y la tiraba suave a la punta... y póngale la firma que iba a cobrar. De 68 me sacaron sólo 4.
Oh, mujer, mujer. ¡Criatura débil y decepcionante! Ningún ser vivo puede desobedecer a su instinto, ¿es acaso el tuyo el de engañar?
Tenía la necesidad de destruir las viejas convenciones, de desobedecer a fin de recrear la vida y un mundo liberado.