El sistema actual está dominado por otras tres palabras mágicas: Productividad, competitividad e innovación, que deberían ser sustituidas por repartición cooperación y recreación.
En el mercado libre, cada cual gana según su valor productivo en satisfacer los deseos de los consumidores. Bajo la distribución estatista, cada uno gana en proporción a la cantidad que puede saquear a los productores.
La prostitución es la más horrible de las aflicciones producidas por la distribución desigual de los bienes del mundo