Tú puedes hacer lo que te propongas. Eres fuerte y capaz. No eres frágil ni quebradizo. Al postergar para un momento futuro lo que quisieras hacer ahora, te entregas al escapismo, a la autoduda, y lo que es peor aún al autoengaño.
La ingenuidad es una fuerza que los astutos hacen mal en despreciar
No hay adversario pequeño. Nadie debe despreciar ningún adversario
Propongamos sin miedo una gran asamblea donde allí se proclame que la gente se ame contra viento y marea, desterrar la codicia, tirar la injusticia desde una azotea y colgar un letrero que diga te quiero y todos lo vean.
Todo lo que digo es paz. No señalamos a nadie con el dedo. Hay tipos buenos y tipos malos. El conflicto está en la mente. Debemos desterrar nuestros propios monstruos y dejar de condenar a la gente. Todos somos Cristo y todos somos Hitler. Intentamos convertir en contemporáneo el mensaje de Cristo. Queremos que Cristo gane!
El poder político genuino depende de su capacidad para expulsar o exterminar cualquier alianza previsible de individuos o grupos insumisos.
El tímpano, en general, se cura. Y si queda algún orificio, aunque uno se quede un poco sordo, siempre puede expulsar el humo del tabaco por el oído en cuestión, lo que constituye un éxito social
La edad es sólo un número, algo para poner en los registros. El hombre no puede retirar su experiencia, debe usarla. Con la experiencia se logra más con menos energía.
Hay una apariencia propia de este mundo. A menudo hay sueños. A veces hay que retirar la sábana de la cama y descubrir los cuerpos que se aman.
He sido inducido a adoptar este curso por un deseo de que mis lectores sean enseñados a pensar, así como a experimentar, y por lo tanto estén cualificados desde un primer momento de su estudio para discriminar entre lo verdadero y lo falso, y adquirir los hechos de la ciencia sin quedar desconcertados por sus ficciones
No soy ni pobre ni rico, al discriminar la raza se va perdiendo y el mundo se transformará en un abanico.
Los intercambios culturales deben respetar el desarrollo de nuestras culturas nacionales sin menospreciar las ventajas y puntos fuertes de cada uno de nuestros países para que podamos conocernos y asimilarnos mutuamente.
El camino más breve para enriquecerse es menospreciar las riquezas.