La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia de lo por venir.
Mi álbum no es para que lo oigan niños pequeños. Lleva una pegatina de advertencia y debes tener más de 18 años para obtenerlo. Eso no significa que niños más jóvenes no puedan conseguirlo, pero yo no soy responsable de cada niño que hay por ahí. No soy un modelo a seguir, y no pretendo serlo.
La melancolía no es más que un recuerdo que se ignora.
Me gustaban las aventuras fantásticas, me gustaba asustarme leyendo, pasar miedo sabiendo que al final todo acabaría bien. Mis padres viajaban mucho y yo solo recuerdo una constante en mi infancia: los libros, ellos me proporcionaban una seguridad que hoy, cuando vuelvo a ellos, sigue intacta.