Y el corazón lloraba del hogar al recuerdo seductor... Mas al fin a tus pies caí rendido con divina ilusión; y el viviente holocausto consumé en aquel día por tu amor, y llorando Te dije: Voy ahora, ya todo tuyo soy...
Realmente no sé a que se me había destinado, sólo recuerdo que una tarde oí ejecutar una sinfonia de Beethoven, que a continuación me dio fiebre, enfermé, y cuando recobre la salud era músico.