Si me distraigo, la Eucaristía me ayuda a recogerme. Si se ofrecen cada día oportunidades para ofender a mi Dios, me armo cada día para el combate con la recepción de la Eucaristía. Si necesito una luz especial y prudencia para desempeñar mis pesadas obligaciones, me acerco a mi Señor y busco Su consejo y luz.
La persona es el punto principal de recepción de las creencias, las búsquedas, el dolor, la paciencia y el talento.
Las diferencias políticas no dan derecho, entre hombres corteses y leales, a la inversión, o admisión indiscreta, y publicación voluntaria, de noticias falsas.
Sólo los que puedan dar prueba de su lealtad al ethos consumista encuentran admisión en los círculos más selectos de la sociedad de consumo. Para el joven que asciende en la escla social (o incluso el joven que simplemente no quiere bajar en la escala social), el consumo conspicuo es no tanto el premio como el precio del éxito.
La existencia del superhombre comienza y concluye en el amor a nuestro destino, aceptación de uno mismo, convertido este destino en libertad por aceptación del propio destino.
Lo más grave que ha sucedido en el siglo XX es la aceptación social del aborto provocado.
Reconoceré la recompensa porque constituye mi pago; pero también daré acogida a los obstáculos porque constituyen para mí un desafío.
El baile nos puso de buen humor, y éste creció más cuando llegó la banda de música de Gimmerton, con sus quince músicos, entre los que había un trompeta, un trombón, clarinetes, flautas, oboes y un contrabajo, fuera de los cantantes. La banda suele recorrer en Navidad las casas ricas pidiendo aguinaldos, y su llegada es siempre acogida con alegría.
Vive una buena vida. Si hay dioses y son justos, entonces no importa lo devota que ha sido, pero le dará la bienvenida en base a las virtudes que han vivido por. Si hay dioses, pero injusta, entonces usted no debe querer adorarlos. Si no hay dioses, entonces se le ha ido, sino que han vivido una vida noble que perdurará en la memoria de sus seres queridos.
No nos rendiremos, damos la bienvenida a la muerte, no le tenemos miedo, el martirio es un millón de veces mejor.
Hace tiempo iba a entrenarme a una pista de cross. En la entrada había un portero que me reconoció, me sonrió y empezó a hacerme mil preguntas: ¿Es usted Simoncelli? ¿El famoso piloto? ¿El que corre en MotoGP?. Yo le contesté orgulloso de mí: Sí, claro, soy yo. Él me contestó: Vale, son 30 euros.
Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: La conozco desde siempre
Una fisonomía si no es una puerta secreta, es al menos un vestíbulo de entrada. Se la construye y decora para los ojos de los visitantes.
Ni Emily ni Valancourt fueron conscientes de cómo llegaron al castillo, de si habían sido transferidos allí por el encanto de un hada, porque no pudieron recordar nada, y hasta que no entraron en el vestíbulo no tuvieron conciencia de que había otras personas en el mundo además de ellos.
Es preciso que el educando vaya asumiendo el papel de sujeto de la producción de su entendimiento del mundo y no sólo el de recibidor de lo que el profesor le transfiera.
No recibo cartas de los muertos, y sin embargo, cada día los quiero más.
Como humorista profesional, recibo a menudo cartas de lectores interesados en la naturaleza básica del humor. '¿Qué clase de persona enferma, perversa y repelente eres...?', suelen preguntar, '¿... que hace chistes sobre prender fuego a una cabra?
La buena hospitalidad es sencilla; consiste en un poco de fuego, algo de comida, y mucha quietud.
A pesar de estas decepciones, que suelen aparecer a los viajeros de estos países, de mi viaje a Tedmor me ha dado muchas satisfacciones. Además del placer de ver esas ruinas interesantes, he tenido buenas oportunidades de observar a los beduinos con sus propias tiendas de campaña, exhibiendo siempre mucha hospitalidad y amabilidad.