Te enseñaré que este mundo en que vives no es cómo crees, porque efectivamente no es como lo ves o lo sientes. Juzgas todos los objetos que te rodean por la información de tus sentidos, pero los sentidos engañan mucho más de lo que te imaginas.
Cuando elegí ser Evita sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así
La sociedad verdaderamente humana es la sociedad del aprendizaje, donde los abuelos, los padres y los niños son todos estudiantes.
No soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres
Por las personas grises, por dramas y por llantos, por sentirnos infelices, por solo pensar en cuanto guardo y, si valgo lo que tengo lo que soy en realidad se pierde, canto para ver de qué es capaz un corazón, no soy un santo pero sigo esperando tanto que desencanto se instaló en mi habitación
Si cuento con dos estrellas de cine en la película que estoy haciendo, siempre sé que en realidad cuento con tres. La tercera es la cámara.
Romper con una tradición (...) que ha permitido a España resolver un famoso 23 de febrero y tantas cosas de elementos de estabilidad en estos años, ciertamente de transiciones difíciles, es desvariar
Queréis un heredero, ahí lo tenéis; es la educación la que crea el sentimiento filial, este sentimiento no es natural. ¿Creéis acaso que este hijo del amante, acostumbrado a veros, a llamaros, a quereros como padre no os amará tanto, y aun es posible que más, que si ciertamente fuera vuestro propio hijo?
Un hombre va a tratar a una mujer casi exactamente como la forma a la que trata a su propio interior femenino. De hecho, él no tiene la capacidad de ver a una mujer, objetivamente hablando, hasta que no haya hecho algún tipo de paz con su mujer interior.
..., a saber, que la naturaleza o Dios es un ser del que se predican infinitos atributos y que contiene en sí todas las esencias de las cosas creadas, es necesario que de todo eso surja en el pensamiento una idea infinita, que contenga en sí objetivamente toda la naturaleza, tal como es realmente en sí.
Palabra arrastra palabra, una idea trae otra, y así se hace un libro, un gobierno, o una revolución, algunos dicen en efecto que así es como la naturaleza compuso sus especies.
Es en efecto cuando divulgo lo privado de mí mismo cuando más me expongo: no por el riesgo del escándalo, sino porque así presento mi imaginario en su consistencia más fuerte; y el imaginario es precisamente lo que ofrece un blanco a los otros, lo que no está protegido por ningún vuelco, ninguna dislocación.
El hombre es en verdad un animal gregario; puede que le guste pasear a solas, pero odia quedarse solo en sus opiniones.
En ese mismo momento, cuando en verdad podíamos decir: Vano es el socorro del hombre, quiso Dios, para nuestra grande y dulcísima sorpresa, abatir la furia del mal, y al declinar la malignidad de éste, y aunque aún había un número infinito de enfermos, cada vez fueron muriendo menos.
Ser bueno con otras personas es de hecho uno de los principios fundamentales de la Cristiandad (en contraste con aquellos cuyos principios están más en el estilo de 'mata a todo aquél que no huela mal y no responda por el nombre de Mahoma').
Este caso se limita a una conducta incorrecta... el alcalde ha actuado desde la buena fe. Me siento avergonzado de la hipocresía de los grupos de izquierda y los colectivos feministas que me reclaman que me apiade de la pobre niña cuando han estado luchando por el aborto sin condiciones, por el amor libre o por las parejas de hecho aunque sean del mismo sexo... ¡Vamos a dejarnos de menudencias!