Jesucristo, te damos gracias porque no fuiste prudente ni diplomático. Porque no callaste para escapar de la cruz. Porque fustigaste a los poderosos sabiendo que te jugabas la vida. Los que te mataron, ésos fueron los prudentes
Mirándonos, Señora, me confundo, pues todo el que contempla vuestro hechizo decir no puede vuestras gracias bellas.