Las metodologías modernas o lógicas del descubrimiento consisten simplemente en un conjunto de reglas (quizá no rigurosamente interrelacionadas, mucho menos mecánicas) para la evaluación de teorías ya elaboradas.
El conocimiento está inextricablemente interrelacionado con la comunicación, el poder con el control y la evaluación de los propósitos humanos con la ética y todo el aspecto normativo de la religión.
La valoración de las diferencias (mentales, emocionales, psicológicas) es la esencia de la sinergia. Y la clave para valorar esas diferencias consiste en comprender que todas las personas ven el mundo no como es, sino como son ellas mismas.
La idea del determinismo, que establece la necesidad de los actos del hombre y rechaza la absurda leyenda del libre albedrío, no anula en absoluto la inteligencia ni la conciencia del hombre, como tampoco la valoración de sus acciones.