Casos como éstos, en los que la muchedumbre derrocha perversión y demencia, no abundan, y tal vez por eso me apasioné en el grado en que lo hice al margen de mi rechazo en tanto que hombre como novelista, como dramaturgo, trastornado de entusiasmo ante un caso de belleza tan atroz.
En la ternura de la serpiente nadie cree. Nadie no es trastornado por la sangre incolora de las flores.
¿...quien ha perturbado las generaciones humanas,...?
Nadie es tan valiente que no sea perturbado por algo inesperado
El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo y todo lo vuelve confuso, misterioso. El místico, en cambio, consiente en que algo sea misterioso para que todo lo demás resulte explicable.
Uno de estos días, tendrá que acabarse este loco mundo, Y Dios se llevará consigo las cosas que nos prestó, Y si, ese triste día, queréis reprender a nuestro Dios, Adelante, reprendedle: se reirá y bajará la cabeza.
La verdad es escurridiza, y no estoy a gusto con ella. Ningún loco lo está. Así que,aunque lo escriba bien, quizás esté mal. Quizás esté exagerado. Quizás no pasó exactamente como yo lo recuerdo, o quizá tenga la memoria tan forzada y torturada debido a tantos años de fármacos que la verdad me elude siempre.
Lo quiero con la sangre, con el hueso, con el ojo que mira y el aliento, con la frente que inclina el pensamiento, con este corazón caliente y preso, y con el sueño fatalmente obseso de este amor que me copa el sentimiento.