Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue.
Luz y oscuridad, vida y muerte son simplemente dos partes inseparables de la vida. Sin la oscuridad no conoceríamos la luz y sin la maldad no conoceríamos la bondad. Lo bueno y lo malo van de la mano, no se los puede separar
Escribir te convierte en alguien que siempre se equivoca. La ilusión de que algún día puedes acertar es la perversidad que te hace seguir adelante.
La vanidad puede estar unida con un bien natural, pero la envidia supone siempre perversidad en el corazón.