La ignorancia es la madre de la maldad y de todos los demás vicios.
La maldad contiene los motivos de su propio tormento. Es un maravilloso artesano de una vida miserable.
La perversidad es un mito inventado por la buena gente para justificar el peculiar atractivo de otros.
El último grado de perversidad es hacer servir las leyes para la injusticia.