Gracias a la casa Las María Luisa nos presentábamos decorosamente vestidas, en el escenario y en la calle
No presumo de ser poderoso, pero en la adversidad es cuando mayor fuerza reconozco dentro mío. Aparte, llevo toda mi vida observando a aquellos que gestionan la adversidad, que es de quienes verdaderamente se aprende. Extrañamente, todos sobre-observamos a los victoriosos, y quienes merecen ser observados son aquellos que tramitan la adversidad, así que estoy en un escenario que me es habitual, y el que he recorrido con mi cuerpo, y en cuerpo ajeno, infinidad de veces.
Mis ideas acerca del futuro crecen como burbujas de sustancia. Por qué seguir; la escena ha terminado, y ahora que ya no necesito nada (si acaso respirar la luz del día), ahora, cuando descubro que esa luz no acaba, sé que el camino existe porque por él avanzo: soy camino.
Uno no debe trabajar para lucirse como actor, sino para que se luzcan la historia, la escena y el personaje. Lo importante es darle una vida real al personaje, lograr cierta humanidad, no mostrar una buena técnica de actuación.