... la religión no se reduce a la caridad, sino a difundir discordias entre los hombres y a propagar el odio más funesto, que disimulan con el falso nombre de celo divino y de fervor ardiente.
Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter
Lo artificial es siempre inocente.
Como resultado, nuestra democracia corre el peligro de ser socavada. En efecto, se compra la opinión de los votantes, del mismo modo que se crea de manera artificial la demanda de productos nuevos.
A pesar del verdugón en el cuello y de los hombros crispados, pensé se ha dormido, ha fingido que se ahorcaba para intentar engañarme, y entonces me acerqué a él, le puse el pulgar en la frente y estaba fría y con manchas color de vino en la raíz del pelo, y las botas en el extremo de las piernas, margarida, se me figuraron vacías como los zapatos de los mendigos.
Al miedo de un poder invisible, fingido por la mente o imaginado a partir de historias que han sido aceptadas por el público, lo llamamos religión; si no han sido aceptadas, superstición.
Ningún hombre será marinero si encuentra alguna manera de que lo envíen a prisión, pues estar en un barco es como estar en una cárcel, pero con el riesgo añadido de morir ahogado.
Toda novela es un testimonio cifrado; constituye una representación del mundo, pero de un mundo al que el novelista ha añadido alguna cosa: su resentimiento, su nostalgia, su crítica.
Nos hemos hecho más fuertes después de esos altibajos y, al final, nos hemos sobrepuesto a las adversidades
Las máquinas que se inventaron para servir al hombre en su tarea acabaron por adscribirle a su servicio; no eran ya, como las herramientas, una prolongación de su brazo, pues el hombre se convirtió en su mera prolongación, en un miembro periférico pegadizo y coadyuvante.
Cuando te conocí mi corazón tenía más hambre que piojo de peluca. Los piojos de peluca son así, capaces de morirse de hambre en la mitad de la belleza que no les da de comer.
La peluca me da mucha, mucha picazón y mucho calor. Pero es divertido ser rubia. Nunca me teñiría de rubio, pero me siento como una estrella de rock con la peluca puesta.