El lenguaje de la experiencia es más autorizado que cualquier otro razonamiento: los hechos pueden destruir nuestros raciocinios pero no viceversa
Tengo urgencia de oírte alegría de oírte buena suerte de oírte y temores de oírte, o sea, resumiendo estoy jodido y radiante quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa