Estuve recientemente en un tour de Latinoamérica, y lo único que lamenté es no haber estudiado latín en la escuela con más dedicación, para poder conversar con esa gente.
Pero Adrián no se fijaba en los seres humanos. Ávido, llenaba sus pulmones con el aire puro que surgía de la arena recientemente regada y se confundía, como en un bálsamo, con el olor de las flores.