Es intrínseco al carácter francés el exagerar, el quejarse y tergiversar los hechos cuando se está descontento.
Los que utilizan mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad.
No debemos lamentar nunca el tiempo que hemos empleado en proceder bien
Quien se deleita en defraudar al prójimo, no se ha de lamentar si otro le engaña.