Pero no se asemejaba a un profeta, se asemejaba a un mendigo recogido por caridad en un asilo, a uno de esos que se arrastran por la avenida y duermen, cubiertos de periódicos, dentro de embalajes de cartón.
Si Dios deseaba que todo indio del Transvaal quedase reducido al estado de mendigo antes que obedecer una ley degradante, ¡entonces que así fuese!. (31 de julio de 1907, acto en el exterior de la mezquita de Pretoria).
El hombre es un dios cuando sueña, un pordiosero cuando reflexiona.