Te veo y me declaro culpable de desear tu presencia más que desear la paz.
Si en época normal hay un adagio que dice que es preferible absolver a cien culpable a castigar a un inocente, cuando está en peligro la vida de un pueblo, es preferible condenar a cien inocentes antes que el culpable pueda ser absuelto.
El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado.
A mi me duele mucho sentir que soy el brazo ejecutor de un tratamiento que nunca se le ha dado a los jugadores del Athletic de Bilbao. Estoy haciendo algo bien intencionado: decirle a un jugador la verdad de sus posibilidades, y tratarlo con absoluto respeto.