El primer signo distintivo de ese arte es lo ilimitado, lo superlativo del mismo; un deseo de superación y un impulso hacia la inmensidad, que es adonde quiere llegar el demonio, porque allí está su elemento, el mundo de donde salió.
Lo contrario de la hipérbole es el trabajo: exactitud, reflexión, precisión. Es dificil hacer del idioma un instrumento exacto y dúctil; y es fácil salir del paso con un superlativo que no dice nada.
Yo no sabría echarte de menos (soy un ladrón que robó dolor) y si te pierdo camino a casa ya te dije esto antes... linda mía, te voy a encontrar, te voy a buscar y te voy a encontrar...
Tengo un importante mensaje que dar a la gente linda de todo el mundo. Si crees que eres lindo, tal vez creas que eres hermoso. Sólo quiero decirles una cosa: hay más gente como nosotros, unos Feos Hijos de Puta, que ustedes, así que... ¡tengan cuidado!