No he tenido problema alguno con el rechazo, porque cuando te adentras en una audición estás rechazado de antemano. Hay cientos de otros actores. Estás detrás de la bola ocho cuando te adentras allí.
Aquello fue tan triste y tan negro como una visita de pésame en el Níger, y sólo bajo juramento podía creerse que se trataba de la primera audición de una comedia cómica que justamente un año más tarde, había ya recorrido triunfalmente todos los escenarios de España