Es un animal de cresta colorada que habita el monte y de vez en cuando baja al llano al grito de ¡rediós! atacando al hombre.
Soy muy maniático, me peino con cresta porque me lo aconsejó un amigo y desde ese momento empezé a marcar goles. Siempre repito lo que hago el día antes del partido: si cuando marque había ido de pie en el autobús, voy también de pie; si había hablado con alguien, vuelvo a hablar... siempre lo repito.