Aquellos que padecen una indigestión o una borrachera no saben lo que es comer ni lo que es beber.
Tu eras mi único deseo en aquellas noches de borrachera
Y luego Aragón es el futuro, sin darse cuenta que somos el último pedo del culo
Siendo niño mi familia tuvo que trabajar en tareas de limpieza y vivir en una furgoneta vieja. Pero por Dios le juro que incluso en aquellos tiempos lograba hacerles reír, aunque fuera con una imitación, un pedo o un baile.
Cada cañón que se hace, cada buque de guerra que se echa al agua, cada cohete que se lanza, significa, a fin de cuentas, que se está robando de los que tienen hambre y no están siendo alimentados. Este mundo armado no solo está gastando dinero. Está gastando... las esperanzas de los niños.
Haría lo que sea por ti Para demostrarte cuanto te adoro Pero ya se acabo Es muy tarde para salvar nuestro amor Solo prométeme que pensaras en mi cada vez que mires el cielo y veas una estrella porque soy Soy un cohete en el espacio y tu corazón es la luna Y lo apunto directamente a ti Directo a ti 250 mil millas en una noche clara de junio Y estoy tan perdido sin ti
Para mí, los mejores y más caros productos de la civilización han sido siempre -y lo siguen siendo- un libro bien escrito, en cuyas páginas haya algún pensamiento nuevo, y una pluma bien tajada con la que poder comunicar a los demás los míos propios
Un aire de caricias ondula la marea castaña de tu pelo con luz que balbucea.
-Lo esencial de la embriaguez es el sentimiento de fuerza y de plenitud. Bajo esta influencia nos abandonamos a las cosas y las obligamos a tomar algo de nosotros mismos.
La embriaguez no crea los vicios, se limita a ponerlos en evidencia.
¿Quién sino tú sería capaz de convencerme para que le hiciese una mamada en el entierro de mi padre?
Como suelen decir: si parece una rata y huele como un rata, entonces seguro es una rata.
He conocido prisioneros en la Bastilla que las alimentaban y las tenían por compañeras... ¿Por qué no empiezas tú también? Sé de una araña que descendía a un golpecito con el dedo, y de una rata se acercaba cuando traían la comida diaria para compartirla con su comparo de cárcel. ¡Qué encantador, tener sabandijas por invitados! Sí, y cuando les falla el festín, ¡Se comen al anfitrión!