Sólo dejaba que los tiros volaran. Ya sabes, sin dejar ninguna bala en la recámara
Un cambio en los climas del corazón vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla sobre la tumba helada. Un clima en la comarca de las venas cambia la noche en día; la sangre entre sus soles ilumina al viviente gusano.