Es asqueroso comparar a Messi y a Maradona. La gente que lo vio a Diego (Maradona) disfrutó. Y la que ve a Leo (Messi) también.
No hay nada que se pueda comparar a la palabra y a la comunicación. No hay nada comparable a poder hablar a la persona adecuada en el momento adecuado en el que la persona a quien se habla tiene ganas de escuchar, y la persona que habla desea hablar.