Y aun la ceguera del ciego y su andar a tiento han de dar fe del poder del sol que miró...
No hay tiempo que no se acabe ni tiento que no se corte.
Los ciegos pueden al tacto comprobar lo amado, mi corazón es todo tacto para tu presencia.
El color es el tacto del ojo, la música de los sordos, una palabra en la oscuridad.