El sufrimiento ayuda a ponerse en movimiento, la necesidad es la motivación por excelencia. La comodidad, en cambio, puede ser un arma peligrosa, de doble filo. El exceso de comodidad nos achancha, nos pone lentos y perezosos.
Mis compañeros en Miami creen que me necesitan y que necesitan que me recupere de la lesión, pero no es así. Esto es como cuando en Karate Kid, Daniel iba a ver al señor Miyagi porque necesitaba su ayuda y este le hacía ver que no la necesitaba y reforzaba su autoestima.