Me dedicaba a leer todo lo que se había escrito en el mundo sobre el arte de la danza, desde los primeros egipcios hasta el día, y tomaba nota especial de todo lo que iba leyendo; pero cuando hube terminado esta tarea colosal, comprobé que los únicos maestros de baile que yo podía tener eran Jean Jacques Rousseau Emilio, Walt Whitman y Nietzsche.
Pese a que aproximadamente un 80% de las riquezas del mundo se enuentran en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas esas riquezas y las repartiésemos de manera equitativa, en cinco años tales riquezas estarían en las manos del mismo 20% inicial
Imposible, pues, que un Dios quiera modificarse a sí mismo; antes bien, creo que todos y cada uno de ellos son los seres más hermosos y excelentes que pueden darse y, por ende, permanecen invariable y simplemente en la forma que les es propia.
Más que en ningún otro momento de la historia, la humanidad se halla en una encrucijada. Un camino conduce a la desesperación absoluta. El otro, a la extinción total. quiera Dios que tengamos la sabiduría de elegir correctamente.
Sea lo que quiera Dios que sea, mi delito es la torpeza de ignorar que hay quien no tiene corazón, y va quemando, va quemándome y me quema.* (¿Y, ¿si fuera ella?)
Para ser arquitecto hace falta tener un sueño, ideales y la energía física para mantenerlo, y espero que los jóvenes tengan esos sueños y esa energía que los ayude a mantenerlos.
Las palabras pueden romper a alguien en un millón de pedazos, pero también pueden unir esos trozos de nuevo. espero que uses tus palabras para lo bueno, porque las únicas palabras de las que te arrepentirás más que de las que dejas sin decir, son aquellas que uses para herir intencionadamente a alguien
No todos los deseos conducen a la libertad, pero la libertad es la experiencia de un deseo que se reconoce, se asume y se busca. El deseo no implica nunca la mera posesión de algo, sino la transformación de ese algo. El deseo es una demanda: la exigencia de lo eterno, ahora. La libertad no constituye el cumplimiento de ese deseo, sino el reconocimiento de su suprema importancia.
Casi todos deseo que tiene un hombre pobre es un delito punible.