A pesar de todas las expectativas, el tiempo de mi última campaña y de mi muerte está cerca. Quiero morir en casa. No dejes que mi fin te desarme, y en ningún caso lloréis por mí, no sea que el enemigo se advierta de mi muerte
La muerte no es lo peor del mundo. Lo peor del mundo es saber que ocurre algo realmente malo y no hacer nada por miedo.
No amar es casi un homicidio y no tendría fuerzas para inferir tal golpe a nadie.
Mi futura suegra escupía veneno. Sus ímpetus llevaban un ritmo mental sumamente curioso, pues oscilaban entre el homicidio compuesto y el asesinato triple. Al mismo tiempo que me sonreía con las mandíbulas, me daba puñaladas con los ojos.