No había forma de despertarlo al Mágico González... Le llevé el despertador del pato Donald, y me llegaba tarde igual. Una vez le llevé un tablao flamenco a la pieza para ver si se levantaba... cuando se levanta me dice: ¡¡Me despierto porque me gusta la música!!
Escuchar es un esfuerzo, y sólo escuchar no es mérito. Un pato oye también.