Habrá amigos que nos declaren sin reservas nuestras faltas y, sin embargo, no se decidirán a hacernos mención de nuestras locuras.
Cuando la tradición es de algún hecho singular, que no se repite en los tiempos subsiguientes, y de que, por tanto, no pueden alegarse testigos, suple por ellos para la confirmación cualquiera vestigio imaginario, o la arbitraria designación del sitio donde sucedió el hecho
El propio término servicio público... es uno absurdo. Todo bien es útil para el público y casi todo bien...puede ser considerado necesario. Cualquier designación de unas pocas industrias como servicios públicos es completamente arbitraria e injustificada. - Power and Market
Él tiene que hacer el amor con Gwyneth Paltrow y Cate Blanchett. Y yo solo tengo una nominación al Óscar
Entiendo que un artista es alguien que, entre el silencio de los demás, utiliza su voz para decir algo, y que tiene la obligación que esto no sea algo inútil sino algo que dé un servicio a los hombres En su discurso de aceptación de la nominación como doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona en 1979.
El pueblo de México, cansado ya de los abusos del clero y de las traiciones de los conservadores, se reunió en una gran multitud frente al palacio nacional, y por aclamación multitudinaria y por orden del gobierno de la república designo a Ignacio Ramírez para ejecutar y aplicar las leyes de reforma
Si un tal objeto sexual es resignado, porque parece que debe serlo o porque no hay otro remedio, no es raro que a cambio sobrevenga la alteración del yo que es preciso describir como erección del objeto en el yo, lo mismo que en la melancolía; todavía no nos resultan familiares las circunstancias de esta sustitución
La democracia argentina necesita perfeccionamiento, pero que quede bien claro, perfeccionamiento, no es sustitución totalitaria.
El hombre de negocios americano es un señor que durante toda la mañana habla de golf en su despacho y que el resto del día discute de sus finanzas en el campo de golf.
Estoy de rodillas y con las manos apoyadas en el suelo en la entrada del despacho del señor Grey, y unas manos amables me rodean para ayudarme a levantarme. Estoy muerta de vergüenza, ¡Qué torpe! Tengo que armarme de valor para alzar la vista. Madre mía, qué joven es.