Es preciso que tú y yo tomemos la resolución de no faltar nunca a la oración diaria. Digo: diaria, hijas mías, pero si pudiese, diría: no la dejemos nunca
... si ve que algo redunda en perjucio del suyo, no puede cunplirlo sin faltar a la fidelidad prometida a los súbditos, que es su máxima obligación,...