La magia solo dura mientras persiste el deseo.
Está en el sentido de la obra de arte, en la apariencia estética, ser aquello en lo que se convirtió, en la magia del primitivo, el acontecimiento nuevo, terrible: la aparición del todo en lo particular.
La primera regla de una escuela de hechicería es que ningún aprendiz, bajo ningún concepto, debe jamás rebelarse contra su Maestro.
La brujería es la salsa que los idiotas vierten sobre el fracaso para ocultar el sabor de su incompetencia.
La brujería es una espada sin empuñadura. No hay manera segura de agarrarla.