El favoritismo nos grava más pesadamente que muchos millones de deuda.
Cuanto más poder se le otorga a los poderes públicos, más parcelas de vida económica y social dependen de quienes en cada momento gobiernan y eso genera favoritismo o simple y llana arbitrariedad.
No tomo y no fumo. Es una preferencia personal. Mi mamá nunca ha tomado ni fumado, es mi modelo a seguir.
Mi preferencia es por el tipo de instituciones económicas que han sido llamadas, creo que por Robert LeFevre, agóricas. Bajo las instituciones agóricas casi todo el mundo trabaja por cuenta propia. En lugar de la corporación existen grandes grupos de emprendedores relacionados por el comercio, no por la autoridad. Cada uno vende, no su tiempo, sino lo que su tiempo produce.
Se les dice a los cristianos, no solamente que no se depriman ante sus sufrimientos sino que se alegren. Más aún, que se alegren no sólo porque la aflicción sea una disciplina que conduce a un bien futuro, sino porque es un privilegio presente, el privilegio de ser hechos semejantes a Cristo (1829, Sermones no publicados, Vol II, 26, p.197).
Sólo el médico y el dramaturgo gozan del raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan.
Cuando un guerrero tiene por fuerza que creer, lo hace porque así lo escoge, como expresión de su predilección más íntima... Un guerrero no cree; un guerrero tiene que creer.
El hecho de que una persona de nuestra predilección se enamore perdidamente de alguien a quien consideramos un memo integral, nos induce a analizar tanto los motivos del amor como los de la predilección.