Ninguna fortaleza es tan inexpugnable que no puede entrar en ella un mulo cargado de oro.
Si no puedes confiar en mí, ¿Cómo esperas que yo confíe en ti? Eres un monstruo, una bestia asesina. No eres uno de nosotros.
La bestia ya se había convertido en carroña. Estaba muerto, rígido y helado, y no se podía hacer nada por él.