Ninguna fortaleza es tan inexpugnable que no puede entrar en ella un mulo cargado de oro.
Y aunque yo fuera una bestia descarriada, incapaz de comprender al mundo que la rodea, no dejaba de haber un sentido en mi vida insensata, algo dentro de mí respondía, era receptor de llamadas de lejanos mundos superiores, en mi cerebro se habían animado mil imágenes. ** Hermann Hesse, El lobo estepario,1927
Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.