Y cuando el otoño llegó, y llegó también el término de sus días, tuvo aún tiempo de dar una última lección antes de morir a las jóvenes abejas que la rodeaban: No es nuestra inteligencia, sino nuestro trabajo quien nos hace tan fuertes.
Quizá la mayor lección de la Historia es que nadie aprendió las lecciones de la Historia.
La vida es un gran libro que encierra dura y complicada enseñanza y que, generalmente, se termina de leer sin haberlo comprendido.
Conservando siempre celosos el sentimiento de esa libertad en todas sus manifestaciones, perfeccionándonos de día en día, constituyendo una moral propia en todas las esferas de la vida, que sirva de enseñanza y de fuente inspiradora para todos los pueblos.